Ilya Style
31/12/07
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Ni le has visto ni le verás en una regata pero si coincides con él en el agua te preguntarás cómo es posible que semejante talento no haya estado nunca entre los mejores del mundo. Efectivamente, Ilya Escario es uno de esos curiosos especímenes que rezuman estilo desde la primera virada del día hasta la manera de arramblar el material al salir del agua y todavía hoy, a sus 35 años, su nombre sale a relucir cuando los jonases, eleazares o mussos hablan de sus sesiones de entrenamiento en Maui o Fuerteventura: ellos para ganar, Ilya por navegar Nacido en y cuando: Palma de Mallorca, 16/04/72 Estudios: Arquitectura Años windsurf: 20 trabajo actual: arquitecto residencia actual: fuerteventura Hijos: Kai, 9 meses Mejor spot mundo: ¡Sólo dios lo sabe! Mejor spot Península: Galicia Peso: 63 kilos Vela más grande: 5.0 m Litros tablas y con qué velas: Sólo tengo 1 tabla, 63 litros para todo, 5.0, 4.7 y 4.3 metros por Gonzalo Cárdenas fotos de javier Guzmán
El estilo, ¿se aprende o se lleva dentro? ¿se pueden copiar algunos tics? En todo caso, ¿es como montar en bicicleta, que nunca se olvida o se pierde? Yo creo que el estilo se lleva dentro, es una forma de expresarte la cual vas puliendo con los años y por mucho tiempo que pases sin navegar jamás lo perderás porque es algo tuyo, sale de ti. Es algo que no puedes copiar porque dejarías de ser tú, pero sí que puedes aprender mucho e influenciarte de los estilos de los demás. Luego, hay gente que lleva toda su vida navegando y parecen de madera, navegan feo y por mucho que lo intenten jamás surfearán fluido ni bonito.
¿Una tabla puede condicionar tu estilo a mejor o peor o, en general, es tu estilo el que manda sobre cualquier tabla? Tu estilo navegando no lo cambias por usar una tabla u otra, lo que pasa es que si usas una tabla que no esté hecha para tu forma de navegar, no navegarás bien, te costará o no podrás girar como tú quieres, y te caerás más. Por poner un ejemplo: yo que peso 62 kg no puedo pretender navegar igual con mi tablita que con la tabla de Bjorn.
Cuando cometes un error surfeando, que notas perfectamente que has perdido malamente la velocidad y quieres olvidarlo rápidamente, casi tanto como que no te haya visto nadie... ¿qué palabra sale de tu boca? No me suelo cagar en nadie. Antes me molestaba mucho y más aún si había gente mirando, pero ahora me da bastante igual, navego para mí. Si la cago, intento coger otra ola lo más rápido posible para quitarme el mal sabor de boca.
Entrando con el pelo todavía seco... ¿siempre es tan chungo en Hookipa? Esta foto no es de Hookipa, es la entrada a Kuau, que está a unos 800 metros a sotavento de Hookipa. Allí suele ser así pero, aunque parezca un campo de minas, es bastante fácil. En cambio en Hookipa siempre sueles tener viento en la orilla para luego desaparecer justo en la zona de impacto y delante de las rocas. Se vuelve muy racheado y te puedes quedar bastante tirado. Una vez que pasas la rompiente hay viento más limpio y más estable. Son pocos los días que sales planeando todo el tiempo durante todo el día desde la playa.
¿Cuál es el camino más típico hacia las rocas de Hookipa? Por ejemplo, ¿si te caes en el aerial de la foto de abajo te vas a las piedras? Modos de llegar a las rocas hay un montón pero el típico es darle al boliche de delante de las rocas, caerte, perder el material, y que las olas que vienen por detrás arrastren tus trastos hasta las rocas. A veces llegas a coger la vela, pero hay tan poco viento allí abajo que no puedes hacer el waterstart y te empotras en las rocas. También depende del tamaño. Un día como el de la foto, que está pequeño, es más difícil acabar en las rocas.
¿Surfeas con el pie delantero o el trasero? ¿haces esta diferenciación? Yo surfeo con el pie delantero, pero esto no quiere decir nada, es mi manera de navegar. Luego está Keith (Teboul), que surfea que da miedo y gira con el pie trasero.
Estos saltos panorámicos, ¿sigues disfrutando de ellos? ¿más o menos que antes? Estos saltos hace mucho que no los hago, siempre intento hacer algo en el aire, lo que pasa es que en esta foto tenía una costilla fisurada y si me daba cualquier tipo de golpe me moría de dolor. Sólo me quedaban diez días en Maui y preferí navegar dopado de calmantes antes que quedarme en la playa, ya tendría tiempo de hacer reposo en Palma.
¿Cuánto duró tu sueño americano (arquitecto en Maui) y cuánto decías que costaba un kilo de tomates allí? Nuestro sueño duró lo que quisimos, lo que pasa es que llega un punto en el que trabajar de ilegal no tiene futuro y el único modo de legalizarte es casándote con alguna americana por unos $8.000. Trabajo hay a patadas pero yo no me caso con nadie por unos papeles. La vida en Maui está cara, nosotros sobrevivimos gracias a vender fotos de windsurf a los guiris por $20 una foto (me daba la impresión que les estaba robando, ¡pero a ellos les parecia barato!). Al día podíamos sacar unos $160. Lo de arquitecto era complicado por el firmar los proyectos, pero aún así le diseñé la casa a un buen amigo (Francisco Goya). Un kilo de tomates en el Haiku mart costaba $20.
¿Cómo va la vida en Fuerteventura? En Fuerte he encontrado mi paraíso. Trabajo por las mañanas de arquitecto y a las tres nos vamos Susana, mi hijo Kai y yo a la playa a navegar o a surfear. Estoy con muchas ganas de que empiece el invierno para poder ir a surfear, que cada vez me está tirando más.
Qué es de tu hermano Christian... ¿volverá? Christian está viviendo en Los Angeles, donde surfea mucho y hace bastante Kite. El windsurf lo tiene bastante olvidado aunque después de una visita que me hizo a Maui creo que le está volviendo el gusanillo por navegar.
Conforme pasan los años unos lo dejan y otros se hacen más enfermos. En tu caso, ¿no tienes la sensación de que cada vez es más imperdonable perderte un buen día de condiciones? Según lo veo yo, el día que te has perdido no volverá más, es historia, ya pasó y no puedes dar marcha atrás en el tiempo, y lo peor de todo es que sólo vives una vez. No podemos sentarnos en nuestro culo y dejar pasar un tiempo que ya no te van a devolver. Y nosotros, que dependemos del viento y las olas, cosas efímeras, no nos podemos permitir este lujo. Si jugásemos a fútbol o a tenis, donde el campo no nos lo quita nadie, que siempre esta allí, supongo que sería diferente.
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