Jueves Santo épico
14/07/06
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El anticiclón estaba bien colocado desde el tres de Abril, así que me decanté por pasar la Semana Santa en casa. Igual que en Agosto con mi amigo Miguel del Toro, pero esta vez el título sería: Galicia, un spot en siete días. Las condiciones, como siempre, muy buenas side off de la derecha y olas de medio a metro y medio día tras día. Desde el martes sabía que el Jueves Santo íbamos a tener algo especial y, al salir del agua, se lo comentaba a Manel (ratilla del windsurf que navegó el 100% de los días). La previsión era de sol, viento flojo del Noreste y swell de tres metros del Noroeste.
El jueves a las diez de la mañana empiezan a entrar llamadas en mi móvil. Alejandro (el piloto) Estoy en el aeropuerto de Vigo, ¿cómo lo ves?; Víctor (de Waira) Aquí en Vigo, calma chicha, ¿qué hago?; Manel (de Redes) ¡¡uff!!! Que buena pinta, ¿subimos a San Jorge?. Mi respuesta a todos fue: ~Syo subo a San Jorge y creo que será un día como para no perdérselo~T. De ese modo, Víctor animó a más colegas de Vigo, como Manolo o Roberto (Pumuky) y Alejandro (el piloto) y a Dani de la Lanzada. Yo llamé a César. A la una estábamos todos en el agua junto con otros amigos de la zona: Javi Tena, Quinito, Zambo, Carlos y Fernando de Gijón. La sesión fue un diez. Las olas, individuales. Salías, virabas y a surfear solo. Seis horas sin parar, cada uno con su estilo diferente, desde las tumbadas en el bottom de Zambo, las ganas de volar de César o el Piloto, el control de Manel en el spot o los olones que nos bajamos Roberto, Dani y yo. Realmente me daba cuenta de lo bueno que era el día cuando ceñía hacia fuera y a la derecha veía como Víctor y Manolo cogían las olas superglass con el mar verde esmeralda. No era un día de saltos, pero a veces la racha te cuadraba y la pared de dos metros vertical permitía backloops tan perfectos que te convertías en un espectador de la maniobra. Terminamos reventados y, mientras desmontábamos, mi obsesión era ver las fotos que había hecho Maru (fotógrafa oficial), 360 en total, que reflejaban todos los detalles. Manel, a mí lado tenía la sonrisa del ganador y Dani decía: ¡vaya día!. En Galicia, caen pocas sesiones mágicas como esta, así que para celebrarlo me fui con mi mujer Lola y mi hijo Sebas, recomendado por Javier Tena, a cenar una mariscada con Albariño a la cetárea de San Felipe. Al día siguiente, sólo quería otro día más de olas que no vino, pero sí el sábado, esta vez perfecto de izquierdas en otro spot al norte de San Jorge.
Por Sebastián Bamonde Fotos: Maru
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