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Raphaela Legouvello. El mundo en windsurf
02/02/07 - Viajes - Mundo - Enviar

Raphaela Legouvello. El mundo en windsurf:
“Hay momentos privilegiados en los que comprendes lo bien que puedes llegar a sentirte navegando, el cuarto de hora de plenitud absoluta deslizándote entre el mar y el cielo que compensa todos los sufrimientos... y fue durante uno de estos momentos, en mitad del Pacífico, cuando la idea de atravesar el Indico para cerrar el círculo se me apareció como una evidencia... Aunque lo cierto es que esos momentos son escasos”.

El pasado 8 de Junio, la windsurfista francesa Raphaela Legouvello llegaba a la isla de La Reunión procedente de Australia después de haber recorrido unos 6.300 kilómetros en 58 días sobre su tabla “habitable”. En realidad, esta travesía del Océano Indico suponía cerrar el círculo comenzado en Senegal en el año 2000 rumbo a Martinica (travesía del Atlántico, unos 5.000 kilómetros), seguida de la travesía del Mediterráneo (unos 1.000 kilómetros) en el verano de 2002 y la del inmenso Pacífico (7.500 kilómetros desde Perú a Tahití) entre Agosto y Noviembre de 2003... Unos 20.000 kilómetros en solitario contactando únicamente con el resto del mundo a través de un teléfono global... la vuelta al mundo conseguida por primera vez en windsurf... una gesta increíble para cualquiera pero que Raphaela, de 46 años, veterinaria de profesión, de aspecto delicado y de lo más sencilla al otro lado del teléfono, explica como si fuera lo más normal del mundo... Otra vez más, como en el caso de tantos grandes exploradores, al final todo es una cuestión de coco.

Leyendo las crónicas diarias de tu epopeya parece que, al final, hay pocos momentos de navegación plácida en este tipo de super travesías... ¿dirías que es así?
Hay muchos momentos difíciles pero también algunos buenos. A veces es un placer y a veces no. Cuando vas planeando en medio de las olas, por ejemplo, la sensación de armonía con el océano no puede ser mejor.
Entonces, ¿la tabla planea?
Sí, cuando bajas las olas, a veces la tabla planea.
Sobre la filosofía del viaje, aparte de estos slogans como “el desarrollo sostenible”, “la solidaridad y la educación de los niños”, “navegar por la conservación del planeta”... ¿es también el espíritu aventurero o el desafío deportivo lo que te motiva?
El principal motor para mí es lanzarme a la aventura para navegar y encontrarme en armonía con el mar. Cada travesía tiene algo único y las motivaciones han ido cambiando de una a otra. Cuando hice el Atlántico el gran desafío era que todo era desconocido para mí; cuando hice el Mediterráneo todo era mucho más tranquilo; el Pacífico era un tema de distancia y tiempo; para el Indico tenía acumulada toda la experiencia anterior y esto ha supuesto poder disfrutar más de los momentos únicos y no tener que centrarme tanto en el lado técnico del día a día, dedicándome más a difundir mi compromiso de conservación de la naturaleza.
La travesía sobre el agua o la travesía burocrática antes de partir... ¿qué es más duro?
El principal problema es conseguir la financiación del viaje. Todo lo demás se consigue a base de trabajo y siempre sabes que, con tenacidad, lo vas a lograr. Sin embargo, si no tienes el apoyo de los sponsors, no hay nada que hacer.
¿Estás contenta con la repercusión que han tenido tus travesías en los medios de comunicación?
Sí, estoy contenta aunque más por mis sponsors que por mí. Personalmente, el reconocimiento no es algo que a mí me importe tanto.
¿Te conoce la gente por la calle en Francia?
Un poco... Uno de mis sponsors es TF1, la televisión francesa, así que he salido bastante por la tele.
El 15 de Abril, sólo cuatro días después de salir de Australia, tienes un buen susto con un mercante gigantesco que se te echaba encima en plena noche, ¿fue ese el momento de más tensión de todo el viaje?
No, de hecho en el Indico vi pocos barcos, y sólo al inicio y al final de la travesía, mientras que en el Atlántico los veía continuamente.
¿Cómo reaccionas al despertarte por la alarma del receptor?
Cogí la radio rápidamente para comunicar al barco mi posición. Al momento el mercante cambió su rumbo.
Se dice que podemos controlar nuestra mente pero no nuestros sueños... ¿Recuerdas en qué solías soñar en medio del mar?, ¿algún sueño repetitivo?, ¿alguna pesadilla?
No, siempre soñaba cosas más terrenales pero nunca pesadillas.
Entonces, ¿dormías bien?
Sí, soy una persona que siempre duerme bien, en cualquier sitio. Es algo que tu cuerpo necesita para poder empezar de nuevo al día siguiente.
Durante los primeros días sufres constantemente mareo y gastritis y en los diarios se cuenta que, acostada en el fondo de la tabla, apenas consigues tragar tres granos de arroz y beber un poco de agua en la que has diluido un poco de mermelada... La escena parece bastante inquietante, enferma y abandonada del mundo... ¿cómo de importante es en ese momento el apoyo moral a través del teléfono de iridium?
Es fundamental para mí. Tanto por la ayuda del médico como por el apoyo afectivo. Cuando lo estás pasando mal, es importante poder compartir lo que te pasa con los demás. Necesitas que sepan lo que te pasa y notar el ánimo de los que están en tierra, no sólo de los amigos sino también del público en general.
“¿Qué demonios hago yo aquí?”... ¿No te has hecho alguna vez ese tipo de pregunta durante la travesía?
No, en absoluto. Ese tipo de preguntas no ayudan a nada y crean más angustia. Antes de comenzar una travesía así es importante tener una buena preparación mental para poder analizar los problemas y reaccionar. Una manera, por ejemplo, es pensar en momentos difíciles parecidos en otras travesías y recordar cómo se solucionaron. Es importante analizar las causas de una mala situación, que se puede deber simplemente al cansancio físico sin que seas consciente de ello. Si es así, hay que saber parar a descansar.
¿Nunca te has planteado hacer estas travesías con otra persona?
Sí, al principio estuve buscando a alguien que me acompañara pero no encontré a nadie.
¿No encontraste a nadie o es que no te convencieron los candidatos?
Sí hubo alguien, una campeona de vela, pero vi que no tenía la motivación suficiente, así que pensé que quizás, incluso, sería más fácil ir yo sola.
¿Puedes concebir una travesía así sin el contacto telefónico diario, sólo con un GPS, cartas náuticas y una radiobaliza para pedir rescate en caso de emergencia?
El contacto telefónico no es vital, en el sentido de que no es imprescindible técnicamente, pero yo no me puedo imaginar mis viajes sin este contacto. Es algo que yo he querido tener.
Pero a veces, por ejemplo encontrándote enferma al principio de la travesía y teniendo que hablar en directo con un periodista, ¿no es esto más una obligación que un placer?
Bueno, depende del periodista. Con algunos me sentía más cómoda y con otros menos.
Cuando hay olas de cuatro metros y 35 nudos de viento, teniendo que resignarte a mantenerte dentro de la tabla, navegando a la deriva en medio de la tempestad... Uno se debe sentir muy pequeño ahí en medio, ¿no?
Sí, te sientes muy pequeña, es una lección de humildad pero, al mismo tiempo, en esas condiciones extremas me sentía bien, contenta de mi misma.
¿Hablas con la tabla, con la vela, con el mar, con el viento?
Sí... ¡tampoco mucho! Es algo espontáneo.
¿Qué cosas dices?
Hablo con el mar o con la tabla pero nunca es nada agresivo. Si avanzamos a buen ritmo bajo el sol, le digo a la tabla que esto es magnífico, cosas así.
Una hora para aparejar y otra para desaparejar... cada día hay que sacar todo del pañol de proa y luego guardarlo por la tarde... Esta rutina, como de empezar el día y terminarlo después de haber completado la jornada, ¿eran momentos especiales?
Sí, es un momento ritual, muy importante... También es un momento de mucho trabajo y en el que hay que poner mucha atención para hacerlo todo bien. Por la mañana tienes que elegir la vela adecuada porque si te confundes prácticamente echas a perder el día... Por la tarde supone que terminó bien el día, que lo hiciste y que llega la hora de descansar. Eran momentos de atardecer, realmente mágicos.
Los días de calma o de tempestad, todo el día dentro de la tabla... ¿son inacabables?
Sí, eran días muy difíciles.
El vuelco de la tabla, que ocurre un par de veces durante la travesía, parece algo muy grave, pero escuchándote a ti parece que te lo tomas como un pequeño incidente... ¿tanto confías en el sistema éste del air bag para dar la vuelta a la tabla?
Sí, eso es. Habíamos probado muchas veces este sistema durante los ensayos en mar y tenía plena confianza en que funcionaría, como así fue. Volcar no suponía un crisis muy importante para mí.
Pero en la travesía del Atlántico no lo llevabas, ¿no es así?
No lo llevaba pero la tabla era mucho más pesada y esto hacía que no se volcara.
¿Qué otras diferencias o mejoras incluía la tabla para el Indico (año 2006) respecto a la del Atlántico (año 2000)?
Básicamente, la tabla del Indico es mucho más ligera y también más hidrodinámica que la del Atlántico. Después, toda la electrónica de navegación y comunicación también estaba muy mejorada.
Por la noche, ¿siempre cerrabas la escotilla antes de dormirte?
Algunas veces, cuando el tiempo estaba realmente tranquilo, pude optar por dejarla abierta pero normalmente la cerraba.
¿Había momentos de silencio absoluto?
Nunca. Siempre estaba el sonido del agua contra el casco.
Ni una aleta en dos meses... finalmente, ¡parece que no hay tantos tiburones en el Indico!
Hay tiburones pero, obviamente, no en la misma densidad en medio del océano que más cerca de tierra... de todas maneras, ¡no hice nada para atraerlos!
¿No preferirías haber visto algún tiburón durante la travesía?
Sí, estaba preparada para ello. La verdad es que me fastidia no haberlos visto.
Cuando dices que estabas preparada me imagino que te refieres a estas fotos donde se te ve buceando en un acuario con tiburones... ¿qué sentido tenía esto?
En esas fotos estoy buceando con un experto en tiburones y me explica cómo se comportan y también lo importante que es mantener la tranquilidad para no llamar su atención.
De alguna manera, ¿no son estas fotos un “golpe de marketing”?
No, fue una idea mia que formaba parte de la preparación mental.
Durante la travesía no te bañas salvo cuando te caes de la tabla... ¿te da miedo bañarte en el mar?
Normalmente no pero, cuando tienes 6.000 metros de profundidad debajo de ti... desafío a cualquiera a que se bañe ahí... ¡y después hablamos!
¿Cómo funciona el sistema éste de “escudo anti tiburones”?
Es un invento sudafricano que se ha comercializado en Australia. Es un aparato que te lo atas a la pierna y emite una onda electromagnética que repele a los tiburones.
¿Siempre ibas atada a la tabla?
Absolutamente siempre menos cuando estaba dentro de la tabla.
¿También a la hora del pipí?
Sí, si tenía que salir a media noche me amarraba una muñequera con un cabo de seguridad.
Haciendo travesía con una tabla de Formula, al cabo de diez minutos en el mismo bordo los pies empiezan a doler, ¿no tenías este problema?
Sí, tenía que hacer estiramientos de los pies cada hora y media y procuraba cambiar de escarpines de vez en cuando.
Y las manos, ¿qué tal?
No tuve problemas porque llevaba guantes y usaba cremas. De todas maneras, necesité los quince primeros días para tener las manos realmente curtidas.
¿Cómo funciona el potabilizador de agua salada?
Es un sistema de ósmosis inversa, una especie de filtrado del agua a gran presión. La electricidad para su funcionamiento se produce con los paneles solares.
¿Estaba buena el agua?
Sí, perfecta.
¿Qué seguridad tenías de que no se iba a estropear de repente?
Llevaba uno igual de repuesto y otro independiente que funciona manualmente.
El día 7 de Mayo se anuncia un frente del Oeste cuyo viento hará que desandes un buen puñado de las millas recorridas... ¿recuerdas cómo te impactó este mal descubrimiento?, ¿fue un golpe duro?
Bueno, sabía que eso podía ocurrir, estaba preparada para ello. La posibilidad de leer las previsiones con tiempo te permiten anticiparte mentalmente y saber como reaccionar.
¿Y cómo reaccionaste?
Seguí navegando de través, de norte a sur y de sur a norte. Siempre es mejor navegar que quedarte dentro de la tabla.
¿Cómo pasa el tiempo durante la travesía?
El tiempo es más denso.
¿Qué quieres decir?
Obviamente la sensación del tiempo no es la misma que cuando estás en tierra. Vives con el sol y con la luna. Lo vives más intensamente.
¿En qué ibas pensando durante las horas de navegación?
De todo, pero si las condiciones eran un poco duras procuraba concentrarme en la navegación. Las seis veces que me caí al agua fue por estar distraída, por no estar atenta a la navegación y pensar en otras cosas.
El 20 de Mayo te encuentras con un velero tras unos cuarenta días sin ver a nadie... ¿qué supone este encuentro?
Era la primera vez que veía a una persona en mucho tiempo... las personas somos animales sociales y todos tenemos necesidad de relacionarnos con los demás pero, al mismo tiempo, al ser algo totalmente imprevisto, era algo difícil de asimilar, algo que rompía mi ritmo.
El 8 de Junio llegas a La Reunión... ¿fue el esperado final de la travesía o también el final de un sueño?
Fue el final de un ciclo de travesías con el que se cerraba el círculo. Básicamente estaba contenta de ver a todo el mundo y poder tomarme un tiempo para pasar página.
¿Qué planes tienes para el futuro?
Todavía no estoy pensando en ello pero seguro que será algo en windsurf.
 

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